
La albañilería de una reforma prepara el terreno para todo lo que viene después: crea la nueva distribución, abre o cierra huecos, regulariza paredes y suelos y deja los soportes listos para alicatar, pintar o revestir. La hacemos dentro de una obra coordinada, no como trabajo suelto. Si un cambio afecta a muros de carga o a la estructura, hace falta un técnico antes de tocar nada.
¿Qué trabajos de albañilería forman parte de una reforma?
En una reforma, el albañil es el oficio que más veces entra en obra. Abre al principio, vuelve después de las instalaciones y prepara el terreno para los acabados. Estos son los trabajos más habituales:
- Tabiquería de ladrillo o de placa de yeso laminado para crear o modificar estancias.
- Huecos de paso: abrir, cerrar o desplazar puertas en tabiques que no son estructurales.
- Rozas y ayudas a fontanería y electricidad, con su posterior cierre.
- Enlucidos y guarnecidos de yeso, a mano o proyectados a máquina, con guardavivos en las esquinas.
- Recrecidos y nivelaciones de suelo antes del nuevo pavimento.
- Elementos de obra: hornacinas, bancos, armarios empotrados, bases de ducha.
¿Qué dice el estado de las paredes antes de empezar?
Antes de levantar o derribar nada miramos lo que ya existe. Fisuras en diagonal sobre puertas, tabiques que suenan huecos, yesos que se desprenden al golpear o manchas de humedad en la base de los muros cuentan una historia que conviene leer antes de presupuestar. Algunas se resuelven con picado y nuevo enlucido; otras indican un movimiento o una humedad que hay que diagnosticar primero.
Esa lectura previa evita la sorpresa clásica: alicatar sobre un soporte que no aguanta y ver cómo las piezas se despegan meses después. Si vemos algo que excede la albañilería, te lo decimos y lo dejamos anotado en el presupuesto como punto pendiente de revisión técnica.
¿Ladrillo o pladur para la nueva distribución?
Las dos soluciones son válidas y se combinan con frecuencia en una misma vivienda. El tabique de ladrillo cerámico aporta masa, admite bien cargas colgadas y es la opción tradicional en zonas húmedas. El tabique de placa de yeso laminado es más ligero, se monta más limpio, permite alojar instalaciones en su interior y facilita rectitudes perfectas.
La elección depende de lo que va a soportar el tabique (muebles altos, termo, radiador), de si separa estancias donde importa el aislamiento acústico y de la carga que admite el forjado. En la visita te proponemos la solución por tramos, no por costumbre. Si te interesa la comparación en detalle, la desarrolla nuestra web hermana de pisos en su artículo sobre pladur o ladrillo para redistribuir.
¿Qué paredes se pueden mover y cuáles no?
Esta es la pregunta más importante de cualquier redistribución. En un edificio hay tabiques de separación, que se pueden modificar, y muros de carga o elementos estructurales (pilares, vigas, forjados), que no se tocan sin un estudio previo. A simple vista no siempre se distinguen: un muro grueso puede ser solo un tabique doble, y un tabique aparentemente ligero puede estar recibiendo carga de un forjado deformado.
Cuando hay dudas, la respuesta es una consulta a un arquitecto o aparejador antes de presupuestar. La Ley de Ordenación de la Edificación exige proyecto para las intervenciones en edificios existentes que alteran su configuración arquitectónica, y eso incluye cambios en el sistema estructural. Nosotros no redactamos proyectos; ejecutamos la albañilería una vez que el técnico ha definido qué se puede hacer. En la guía lo que una reforma no resuelve explicamos cuándo conviene llamar al técnico.
¿Por qué la calidad del enlucido se nota en el resultado final?
Una pared mal aplomada se ve en el alicatado, porque las juntas dejan de ser paralelas a la esquina. Un enlucido ondulado se ve con la luz rasante de un techo foseado. Una esquina sin guardavivo se desconcha en el primer golpe. Son defectos que nadie atribuye al albañil cuando aparecen, pero nacen en esta fase.
Por eso tratamos el enlucido como una partida con criterio de acabado, no como relleno. Comprobamos planeidad y plomo antes de dar paso al siguiente oficio, colocamos guardavivos en las aristas y dejamos el soporte con la textura que necesita cada revestimiento: más cerrada para pintar, más abierta para recibir adhesivo cerámico. Lo que se ve en las fotos de proyectos, con paredes enlucidas y esquinas rematadas, es justo esa fase.
¿Cómo encaja la albañilería con el resto de gremios?
La albañilería no es un bloque único: se reparte a lo largo de la obra. Primero se levantan los tabiques nuevos para que el fontanero y el electricista sepan por dónde pasar. Luego vienen las rozas y, después de las pruebas de instalación, su cierre. A continuación el enlucido, los recrecidos y la preparación de bases de ducha. Solo entonces entra el alicatador.
Cuando cada oficio se contrata por separado, estos saltos de ida y vuelta son la principal fuente de esperas. En una obra coordinada se planifican desde el inicio. La secuencia completa, con el porqué de cada paso, está en la guía sobre el orden de una reforma, y la forma de contratarlo todo junto, en reforma llave en mano.
¿Qué pasa con los escombros que genera la albañilería?
Demoler tabiques y alicatados produce mucho escombro en poco tiempo. Lo retiramos de forma ordenada: en sacas por las zonas comunes, protegiendo ascensor y escalera, o en contenedor cuando el volumen y la calle lo permiten. La normativa estatal de residuos trata los escombros de obras menores domiciliarias como residuos domésticos, y su recogida se rige por las ordenanzas de cada municipio. Revisamos qué pide tu ayuntamiento para la ocupación de la vía pública con contenedor (requisitos de cada ayuntamiento: pendiente de verificar en cada caso).
Si lo que necesitas es solo vaciar o derribar sin reformar después, lo explica nuestra web de demolición interior en Málaga.
Bauman Raymond Attila · Reformas Integrales Málaga · Avenida Antonio Belón 3, Marbella. Última revisión: 05/11/2026.


